lunes, diciembre 11, 2006

Hielo en la sangre

Llevaba unos dias en los que un asunto le rondaba la cabeza, le molestaba bastante todo lo que le estaba sucediendo y tomó la decisión de deshacerse de ello.

Se puso manos a la obra y consiguió, como en otras veces, extraer todo lo malo que le quemaba la sangre, lo malo es que al extraerse aquello tambien se extraia parte de su alma.

Lo almacenaba todo junto en un bote, le ponía una anotación que sólo el conocía y introducía el frasco en el congelador.

De esa forma si alguna vez merecía la pena recuperar ese recuerdo, siempre podría ponerlo en el microondas un ratito y volverselo a inyectar.

5 comentarios:

Maine dijo...

Es una gran idea, sin duda. A mí se me ocurre otra: esperar a que el recuerdo se congele del todo y una vez convertido en pequeño bloque de hielo lanzarlo contra el suelo para verlo hecho pedazos, y que desaparezca por fin para siempre.
Volveré por aquí, me ha gustado lo que he visto.
Un saludo.

Cristina dijo...

Me encantaría congelar tantos recuerdos tristes.... pero quizá esa no sería la solución, pues congelaría pedacitos de mi, todo lo que me ha ido pasando me ha convertido en lo que soy, y tanto lo bueno, para disfrutarlo, como lo malo, para aprender de ello; lo necesito, no crees purgatorio??

Caprilau dijo...

Querido mio muchisimas gracias por tu regalo, en estos momentos m ha echo muchisima ilusion, seguro k m ha ayudara mucho!!!

Nenas que este chico es todo un partidazo!!!

Guapeton!!!

malevolia dijo...

uuuuuufffffff
eso me suena...

Metalia dijo...

Venga va, me sumo al comentario-piropo de Caprilau, partidazo!

Besitossssss