domingo, octubre 23, 2005

¿Para que sirve ser bueno?

Para que te den hostias, una detras de otra, pero como eres bueno las aguantas.

Para acumular palmadas en la espalda y besos en la mejilla y en la frente.

Para que los oidos se te derritan oyendo lo buen chaval que eres pero sabiendo que no vas a conseguir ni la mitad de lo que querrias si fueses un maldito hijo de puta

Para sentirte "muy bien" mientras ves como la gente con la que esperas tener algo se va detrás del que más fuerte le ha golpeado volviendo con la misma intensidad con la que vuelve un tententieso cuando le golpeas mientras tu te quedas de pañuelo de lágrimas.

Para que tu conciencia esté tranquila mientras el objeto de tus deseos se revuelca con otro/otros pero tu eres su apoyo moral.

Para que te calienten la cara y tu pongas la otra mejilla por que esperas que ella se de cuenta de que realmente eres bueno para ella y no el gamberro por el cual suspira.

En definitiva, para hacer el gilipollas, para quedarte con cara de idiota, para llorar todo lo que se puede llorar por alguien que te aprecia...pero tan solo como amigo

2 comentarios:

Amelie dijo...

para sentirte bien contigo mismo,y en definitiva ser buena persona y no tener remordimientos de ser un hijo de puta,yo voy a seguir siendo buena gente,ya me traten como a una gilipollas,o me den de hostias,me voy a sentir orgullosa de eso,y me da igual el resto del mundo.

Eowyn Zirbêth dijo...

Se te olvida lo más importante: para dormir con la conciencia tranquila. Yo quiero ser feliz, pero hay cosas que no estoy dispuesta a hacer para conseguirlo.

Y otra cosa: se puede ser legal sin necesidad de que los cabrones del mundo se dediquen a usarte de punchingball. Una cosa es ser bueno y otro ser una víctima. A todos nos joden alguna vez, porque la vida es así. Pero se puede evitar ser una víctima sin necesidad de concertirse en un cabrón hijo de puta. Eso sí, lleva tiempo aprender a hacerlo.

Y estoy de acuerdo Amelie: si en este mundo sólo triunfan los que son unos cabrones, a mí no me interesa formar parte de él. Hay que poner límites a lo que uno está dispuesto a hacer o renunciar para lograr sus metas. Si no, seríamos animales. Como tantos otros bípedos con cerebro, pero sin principios éticos ni valores.

Trata de dejar atrás la amargura y buscar la felicidad en el lugar correcto.

Perdona por el sermón. Pero me has provocado...