martes, septiembre 02, 2008

¡Por fin!

¡Por fin se habían encontrado el uno al otro!

Después de tanto tiempo buscándose por todo el mundo se acercaban a grandes zancadas por aquella acera resquebrajada por el paso del tiempo y de las personas de aquella ciudad.

El taconeo de ella y el zapateo de él resonaban por toda la calle, que se encontraba desierta, posiblemente por los más de cuarenta grados al sol y por ser las tres de la tarde de un agosto cualquiera.

Pero no fue hasta que estuvieron tan cerca que pudieron sentirse y respirarse mutuamente que todo comenzó, pues la naturaleza, siempre sabia, le había convertido a él en miope sin cura y a ella la dotó con una vista cansada que le impedía distinguir nada a menos de un metro de distancia.

Y fue en ese justo instante, cuando los ojos marrones de ella se posaron en los iris verdes de él, cuando confirmaron visualmente lo que su instinto les había transmitido durante tanto tiempo, cuando se vieron reflejados el uno en el ojo del otro, que el Apocalipsis comenzó.

3 comentarios:

Gata Dormida dijo...

Me alegro de que por fin al entrar en tu blog vea una entrada nueva :D Una preciosa descripción de un momento mucho mas bonito aún si cabe. Al final todo el mundo acaba por encontrarse al fin. Un beso de media noche en el jardín del bien y el mal :)

Tara dijo...

Que alegría poder leerte de nuevo :P y espero que lo que leo, tanto en tu entrada, como en un comentario sea cierto, que al final todo el mundo acaba encontrándose...

Anónimo dijo...

Creo que aquí te estan copiando, y no solo a ti.

por fin